ORÍGENES En el año 1981, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 21 de septiembre como Día Internacional de la Paz. Se invitó a los Estados Miembros, a las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas, a las organizaciones regionales y no gubernamentales a conmemorar de manera adecuada esta fecha realizando, entre otras cosas, actividades educativas y de sensibilización de la opinión pública, y a colaborar con las Naciones Unidas en el establecimiento de una cesación del fuego a nivel mundial. Siguiendo el mandato de las Naciones Unidas, el Movimiento por la Paz –MPDL- se ha querido sumar al grupo de organizaciones no gubernamentales llamada a realizar actividades educativas y de sensibilización. Coincidiendo con la celebración del Día Internacional de la Paz, el Movimiento por la Paz conmemora durante este mes de septiembre nuestro 25 aniversario de trabajo por la construcción de la paz, el respeto de los derechos de las personas y de los pueblos y la sensibilización social. Queremos que este aniversario se convierta en un impulso para revitalizar y relanzar ante la sociedad española la vocación pacifista que originó nuestro nacimiento y hacer una llamada a la reflexión y a la participación que fomente actitudes de paz que faciliten y enriquezcan la convivencia entre las personas y los pueblos. Ante las desviaciones que ha sufrido la palabra Paz, que especialmente desde el 11-S ha pasado a asociarse al concepto de seguridad de los Estados ante el terrorismo, justificando así cualquier violación de los Derechos Humanos en favor de la seguridad, resulta urgente promover un concepto de Paz positiva basada en el bienestar de la persona como herramienta básica de construcción de paz. Ninguna sociedad democrática debería permitirse el lujo de desperdiciar una de nuestras grandes bazas, la participación ciudadana, dejando en manos de gobiernos e instituciones supranacionales la responsabilidad de instaurar la ansiada paz. Muy al contrario, la sociedad civil se revela como un agente vital de Construcción de Paz. Esta sociedad civil, compuesta por un gran elenco de actores, es la que puede impulsar y utilizar los mecanismos de participación democrática que promuevan la paz y la reconciliación dentro de las comunidades y eviten respaldar involuntariamente a las fuerzas que impulsen los conflictos, la guerra y la violencia. Las ONG, las asociaciones de mujeres, los grupos multiétnicos, las redes de derechos humanos, los grupos pacifistas, los medios de comunicación independientes, los lideres comunitarios o los sindicatos pueden desempeñar un papel importante en la construcción de puentes entre los grupos polarizados, promoviendo el diálogo, la reconciliación y la solución pacífica de los conflictos. Y en esta línea de participación, existen diversos ámbitos en los que debemos incidir. Resulta fundamental reivindicar la Paz como derecho humano, un derecho y una obligación que ya existe de alguna forma al existir el derecho y la obligación del respeto a los Derechos Humanos, pero que se diluye ante los postulados de seguridad del convulso contexto internacional. Este derecho jurídicamente recogido en el Derecho Internacional implicaría una garantía para todas las personas y los pueblos y una obligación de velar por su defensa que corresponde a todas las mujeres y los hombres, los pueblos, los Estados y los Organismos Internacionales. Debemos promover y apoyar la Construcción de la Paz en todas las fases de los conflictos armados. Tan importante es trabajar por la prevención y la finalización de los conflictos como trabajar por la estabilización y la reconstrucción social en los posconflictos. En este sentido, es urgente exigir el cumplimiento de la legislación internacional en materia de armamento, así como el control del comercio de armas, una actividad que incide tanto en los orígenes como en las consecuencias de cualquier conflicto. Tras el fin de los conflictos quedan poblaciones desplazadas y refugiadas que tienen que encontrar una salida para su normalización; economías desestructuradas; tejidos sociales rotos; situaciones que requieren del apoyo de todos para recuperar la normalidad y sentar bases sobre las que comenzar la estabilización democrática, la reconciliación, el respeto de los Derechos Humanos y la pacificación que evite un nuevo estallido del conflicto. Otra de las vías de trabajo por la Paz es el fin de las desigualdades económicas y la erradicación de la Pobreza. En este sentido, los Objetivos del Milenio de Naciones Unidas nos ofrecen una propuesta de trabajo que implica a todos los agentes internacionales. En el momento en el que todos los seres humanos tengan acceso a una vivienda, a una educación, una atención sanitaria, una posibilidad de trabajo digno, unas libertades reconocidas, en definitiva, a una vida digna en un Estado de Bienestar que garantice unas coberturas mínimas y sostenidas en el tiempo, tendremos la base para terminar con los orígenes de los conflictos. Esta es la verdadera vía de construcción de la Paz. Asimismo, es imposible que se consiga la paz en un entorno en el que no se garanticen la igualdad de derechos y oportunidades para todas las personas. Con este convencimiento exigimos el cumplimiento de la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en la que se tiene en cuenta el papel de las mujeres, no sólo como víctimas de los conflictos, sino también como principales agentes de resolución de los mismos y de generación de desarrollo. El empoderamiento de la mujer y su acceso a la toma de decisiones es una herramienta imprescindible de construcción de paz. Fomentar el respeto y el cuidado del Medio Ambiente aparece como una vía fundamental para la consecución de los anteriores postulados. El acceso a los recursos naturales ha sido y será siempre un motivo de conflicto, ya que el nivel de desarrollo y libertad individual y colectiva está completamente condicionado a este derecho. Dado que los recursos naturales del planeta son limitados, es urgente que promocionemos iniciativas que fomenten un consumo responsable de los mismos, así como su conservación y mantenimiento. Si acercamos el concepto de Paz a la realidad española, uno de los temas a trabajar es la verdadera integración de la población. España está viviendo una nueva realidad que bien encajada puede resultar muy enriquecedora para todas las partes implicadas en el fenómeno migratorio, pero para esto es necesario que el tema se aborde desde una perspectiva integradora que abarque a toda la población, autóctona e inmigrante. La integración real de la población sólo es posible con actitudes positivas de la opinión pública, no con su indiferencia o rechazo, y es necesaria la implicación de todos los ciudadanos y ciudadanas en este proceso. Es fundamental que las nuevas generaciones estén sensibilizadas y concienciadas sobre las realidades con las que tienen que convivir. La educación en valores como la igualdad, la solidaridad, la confianza, el respeto, la empatía, el diálogo, etc. facilitará la futura convivencia y constituye la mejor plataforma para tratar de evitar comportamientos no tolerantes o violentos. Y en esta tarea, los medios de comunicación cuentan con una responsabilidad inherente a su condición de servicio público que deben ejercer en su trabajo diario. Hemos añadido significados a la palabra paz, pero esta labor tan sólo fructificará dando un paso más, haciendo efectiva la participación de la ciudadanía. Estamos viviendo momentos en que muchos ciudadanos han aceptado un papel de resignación y pasividad ante el poder en cualquiera de sus facetas. Esta actitud no favorece una disposición positiva de los ciudadanos hacia la participación, pero precisamente por esto, hay que recordar que ésta tiene muchos y muy variados aspectos y la democracia nos ofrece el marco ideal para ejercerlos. No debemos renunciar a nuestros derechos. La Paz es algo ansiado por todos y todas, pero sólo será posible cuando todos y todas trabajemos por ello. La Paz es un bien común y corresponde al Estado velar por su garantía, pero es competencia de todos los ciudadanos hacerla realidad. Toda contribución, por pequeña que sea, nos hará avanzar en nuestro camino a la paz. Para más información MPDL Departamento de Comunicación / Marta Iglesias – Susana Fernández Tel: +34 91 429 76 44 ext. 61 / 677 820 264 / 659 702 250 –
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