Palestina: 25 años de los Acuerdos de Oslo

El Proceso de Oslo no ha logrado alcanzar la paz "justa, duradera e integral" que prometió. Como resultado, la vida en el territorio palestino ocupado está cada vez más marcada por la pobreza y la desesperanza.


El 13 de septiembre de 1993, después de meses de negociaciones secretas en Noruega, Yasser Arafat, líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) e Yitzhak Rabin, primer ministro del estado de Israel, firmaron en Washington D.C una declaración de principios en la que se reconocen mutuamente y se comprometen a tirar adelante futuras negociaciones de paz para lograr una resolución pacífica del conflicto palestino-israelí.

En el vigésimo quinto aniversario, la Asociación de Agencias de Desarrollo Internacional (AIDA en sus siglas en inglés), foro de coordinación de más de 80 organizaciones internacionales que trabajan en el territorio ocupado de Palestina, entre ellas, el Movimiento por la Paz -MPDL-, hace público el informe 25 años después de los Acuerdos de Oslo - Tiempo para una nueva narrativa.

El Proceso de Oslo no ha logrado alcanzar la paz "justa, duradera e integral" que prometió. Su incapacidad para poner fin a la ocupación israelí del territorio palestino y para lograr un autogobierno palestino real ha impulsado la violencia, la inestabilidad y las violaciones generalizadas del derecho internacional humanitario y de los Derechos Humanos. Como resultado, la vida en el territorio palestino ocupado está cada vez más marcada por la pobreza y la desesperanza.

El coste humano del fracaso de los Acuerdos de Oslo y del conflicto palestino-israelí es enorme. El territorio palestino ocupado se encuentra actualmente en una crisis humanitaria y de desarrollo causada por la ocupación y sus diferentes caras: la anexión ilegal de Jerusalén este; la expansión de asentamientos judíos en Cisjordania; el bloqueo de Gaza; y el fracaso de la resolución del estatus de millones de personas palestinas refugiadas. En lugar de una paz negociada con el apoyo de la comunidad internacional, se ha visto favorecida, con efectos desastrosos, una cultura de la impunidad y el status quo actual de la ocupación Israelí.

AIDA denuncia una vez más que la ayuda internacional no va a ser útil a largo plazo si no va acompañada de un incremento de la presión política para construir la paz en base al derecho internacional. Los costosos y vitales programas de ayuda deben combinarse con esfuerzos políticos y legales para abordar las causas profundas del sufrimiento que estos programas intentan aliviar. La comunidad internacional debe asumir un papel activo en la construcción de la paz, denunciando el fracaso del Proceso de Oslo y las constantes violaciones del Derecho Internacional Humanitario por parte de Israel.

AIDA propone que las futuras negociaciones deberían guiarse por los siguientes principios: defender el derecho internacional y la rendición de cuentas; reconocer la autodeterminación del pueblo palestino; reconocer el desequilibrio de poder entre el estado de Israel y los palestinos; asumir que los derechos no son negociables; promover negociaciones multilaterales e inclusivas; y abordar el estatus permanente de la ocupación.

La paz sostenible, el desarrollo y la seguridad para las generaciones de millones de personas que aún sufren se pueden lograr poniendo los derechos de las personas en el centro de todas las conversaciones futuras para, por encima de todo, asegurar su protección.

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