Emergencia Beirut

Dos meses después de las terribles explosiones que sacudieron el puerto de Beirut, la situación sigue siendo crítica para miles de personas que en cuestión de minutos, vieron agravada la crisis económica y sanitaria en la que estaban sumergidas.

A día de hoy, la respuesta humanitaria continúa adaptándose a las necesidades cambiantes de las comunidades afectadas y avanzando hacia intervenciones a más largo plazo que faciliten el camino para la recuperación y la reconstrucción de la ciudad. Nuestra labor sigue enfocada a brindar asistencia a las personas en situación de mayor vulnerabilidad y mediante el respaldo a la organización libanesa LOST (Lebanese Organization for Studies and Training).

En una situación que sigue demandando una atención urgente, tu solidaridad puede salvar vidas.


El pasado martes 4 de agosto, aproximadamente a las 18.00 (hora local), el tiempo se detuvo en Beirut, la capital de Líbano.

Después de una explosión inicial de un almacén con grandes cantidades de nitrato de amonio en el puerto de la ciudad, tuvo lugar una explosión posterior con efectos devastadores y daños a más de 20 kilómetros de la zona.

Las explosiones han tenido consecuencias apocalípticas. Se estima que hay más de 180 personas fallecidas, más de 6.500 personas heridas y ha dejado a 300.000 personas sin hogar, aunque las cifras podrían ser mayores ya que los equipos de rescate continúan trabajando en los escombros.

Con importantes daños en la infraestructura de toda la capital, 200.000 viviendas, 40.000 edificios y 3.000 estructuras de viviendas se han visto afectados. Las autoridades además temen, que las dañadas estructuras de los edificios acaben derrumbándose.

Las fuertes explosiones han debilitado e incluso interrumpido la provisión de servicios básicos en muchos barrios y destruido parte de las redes e infraestructuras en otros. Con daños en alrededor del 50% de los establecimientos, 70.000 personas han perdido sus empleos y ponen en riesgo la supervivencia directa de más de 12.000 hogares.

Los hospitales se han visto desbordados por el número de víctimas. La magnitud de las explosiones no sólo ha afectado a más de 2.000 profesionales sanitarios que han resultado heridos o sus clínicas dañadas, sino porque las explosiones se producen cuando muchas de las UCI estaban ya al borde de su capacidad a causa de la COVID-19. Los informes indican que, ante la magnitud de la tragedia, muchas personas han sido tratadas en condiciones improvisadas o rechazadas por falta de medios. 

Las explosiones se producen en un momento en el que Líbano se enfrenta a una crisis multifacética: la contracción económica, el aumento de la pobreza y el crecimiento de los precios han agravado la situación de las comunidades libanesas y no libanesas, incluidas las personas refugiadas en el país. A lo que hay que añadir el impacto de la pandemia COVID-19.

Esta catástrofe ha agotado la economía, la infraestructura y el sector de la salud en un país, en donde preocupa especialmente la salud mental y psicológica de su población que ahora debe afrontar los traumas de una experiencia de estas magnitudes.

La comunidad humanitaria busca 565 millones de dólares para afrontar la emergencia y ajustar la respuesta humanitaria a las necesidades de una población que ya estaba sufriendo las consecuencias de una crisis multisectorial: social, política, económica, sanitaria y de personas refugiadas. 

Movimiento urgente en Líbano

En línea con la respuesta humanitaria y de emergencia que desde hace más de 20 años el Movimiento por la Paz-MPDL- llevamos a cabo en Líbano, hemos movilizando un fondo de emergencia para atender a las miles de víctimas y personas afectadas por las explosiones.

Tras los primeros momentos, en los que el MPDL en Líbano se movilizó inmediatamente para garantizar la supervivencia y el cuidado de las miles de víctimas y personas afectadas, nuestra labor se centra ahora, en diseñar una respuesta de emergencia integrada con las principales organizaciones nacionales e internacionales en terreno, y lograr aumentar la efectividad y el impacto de las acciones.

¿Qué queremos con esta campaña?

Nuestro objetivo es respaldar la intervención de la organización libanesa LOST (Lebanese Organization for Studies and Training) en las siguientes líneas de actuación:

  • Proporcionar alimentos de emergencia.
    • Suministro de verduras de origen local a las dos cocinas comunitarias más grandes de Beirut.
    • Distribución de kits de mouneh (alimento local con alto valor nutricional y de fácil almacenamiento).
  • Suministrar ropa y otros recursos básicos.
    • Asistencia en forma de donaciones en especie.
  • Restablecer infraestructuras de agua y saneamiento en los hogares.
    • Instalación de tanques de agua en hogares y puntos de conexión con la red pública. 
  • Apoyar la creación y relanzamiento de pequeños negocios.
    • Suministro de materiales para establecimientos afectados.
    • Creación de nuevas oportunidades para jóvenes sin empleo.
  • Contribuir a la renovación de edificios.
    • Apoyo en las labores de desescombro y reconstrucción. 

En estos momentos, en los que miles de personas dependen ahora de las agencias humanitarias para satisfacer las necesidades de refugio, agua, comida, atención médica, protección emocional, ayuda a pequeñas empresas a reconstruirse, así como limpieza de calles y hogares dañados por las explosiones, tenemos que unir nuestras fuerzas para reconstruir una ciudad que ha quedado devastada.

Aunque el tiempo se detuvo en Beirut después de las 18:00 horas, la vida continúa para las víctimas y para quienes lo han perdido todo. Necesitan una rápida respuesta humanitaria ante la emergencia.

Apoya nuestra campaña de emergencia en Beirut y proporciona ayuda urgente a quienes más lo necesitan.