Oportunidades laborales para construir una sociedad más inclusiva
Encontrar un trabajo va mucho más allá de conseguir un salario. Para muchas personas solicitantes y beneficiarias de protección internacional, supone recuperar la autonomía, establecer nuevas rutinas y comenzar a construir un proyecto de vida en un país desconocido. Con ese objetivo trabaja el área de Empleo y Formación de Movimiento por la Paz –MPDL–, que acompaña a quienes llegan a España en su proceso de integración sociolaboral.
Silvia Aparicio, orientadora laboral del programa de Protección Internacional, conoce de primera mano los desafíos que afrontan estas personas. Su labor consiste en acompañarlas durante todo el proceso de acceso al empleo, desde la búsqueda de formación hasta la preparación de entrevistas, pasando por la revisión de contratos antes de su incorporación a un puesto de trabajo.
El acompañamiento responde a una necesidad concreta: facilitar que personas que han tenido que abandonar sus países por conflictos o situaciones extremas puedan acceder cuanto antes al mercado laboral y avanzar hacia una vida independiente.
Cada persona que llega al programa presenta una realidad distinta. Conviven perfiles con niveles educativos muy diferentes, desde quienes nunca han podido asistir a la escuela hasta personas con estudios universitarios o formación profesional. También proceden de contextos muy diversos, ya sean grandes ciudades o pequeñas aldeas rurales, y comparten un objetivo común: empezar una nueva etapa.
Uno de los principales obstáculos es el idioma, aunque su impacto varía según la trayectoria de cada persona. Quienes nunca han sido escolarizados necesitan iniciar un proceso de alfabetización antes de aprender español, mientras que quienes dominan otros idiomas, como el francés o el inglés, suelen adquirir el castellano con mayor rapidez.
A pesar de estas dificultades, existen sectores que ofrecen más oportunidades laborales. La hostelería, la albañilería y, especialmente, el ámbito de los cuidados concentran buena parte de la demanda de empleo, sobre todo en aquellos puestos esenciales donde resulta complicado encontrar personal.
Las dificultades no afectan por igual a hombres y mujeres. Según explica Silvia, las mujeres, especialmente las procedentes de entornos rurales, encuentran mayores barreras para acceder tanto a la formación como al empleo. Muchos de los trabajos en los que existe demanda, como los relacionados con los cuidados o la estética, requieren un nivel más alto de castellano. A ello se suma que, en numerosos casos, llegan con un mayor impacto psicológico debido a las experiencias vividas tanto en sus países de origen como durante el proceso migratorio.
Otro de los grandes retos es el reconocimiento de la formación previa. La homologación de títulos académicos o profesionales suele convertirse en un proceso complejo, costoso y lento. Además de traducir la documentación, es necesario aportar planes de estudio y otros documentos que, en muchos casos, son imposibles de recuperar. Incluso cuando toda la documentación está disponible, el reconocimiento no siempre se produce, lo que obliga a muchas personas a iniciar de nuevo su trayectoria profesional pese a contar con experiencia y cualificación. Silvia señala que incluso procedimientos que anteriormente resultaban más sencillos, como el reconocimiento del permiso de conducir, se han endurecido.
Sin embargo, la implicación de las personas participantes y el acompañamiento profesional permiten alcanzar un 99 % de inserción laboral, un resultado que refleja la importancia de ofrecer apoyo personalizado durante todo el proceso.
Entre todas las recomendaciones que transmite a diario, Silvia destaca una por encima del resto: aprender español. Dominar el idioma constituye una herramienta esencial para desenvolverse con autonomía en la vida cotidiana.
Comprobar que las personas han encontrado estabilidad y reciben una oportunidad para empezar de nuevo es el resultado que da sentido al esfuerzo diario, según explica Silvia.
Desde el área de Empleo y Formación, Movimiento por la Paz –MPDL– continuamos acompañando a personas solicitantes y beneficiarias de protección internacional mediante orientación personalizada, formación en competencias y apoyo a la inserción laboral, en coordinación con empresas y entidades colaboradoras.
