Sara Báez: «El voluntariado es una forma de transformar nuestra sensibilidad ante las injusticias en algo concreto»

Sara Báez Forni inicia una nueva etapa en Uruguay como voluntaria internacional de Movimiento por la Paz -MPDL-, donde colaborará con El Abrojo y se acercará al trabajo comunitario con niños, niñas y adolescentes. Antes de comenzar su experiencia, hablamos con ella sobre las expectativas, aprendizajes y motivaciones con las que afronta los próximos meses y sobre el papel que pueden desempeñar la juventud, la cooperación y el voluntariado en la construcción de sociedades más justas.

Uruguay forma parte de la historia personal de Sara. Es uruguaya, tiene allí parte de su familia y ha viajado al país en numerosas ocasiones. Esta vez, sin embargo, regresa de manera diferente para vivir durante varios meses una experiencia de voluntariado internacional vinculada a la intervención social.

Antes de comenzar esta nueva etapa, Sara comparte qué la ha llevado a dar el paso, qué espera encontrar y aprender durante su estancia y cómo entiende una cooperación basada en la escucha, el intercambio y la construcción conjunta.

¿Qué te hizo decidirte a dar el paso y hacer voluntariado internacional con Movimiento por la Paz -MPDL-?

Llevaba un tiempo con ganas de vivir una experiencia internacional, pero quería que tuviera sentido para mí y estuviera relacionada con aquello a lo que me gustaría seguir dedicándome profesionalmente. Cuando surgió esta oportunidad con Movimiento por la Paz, sentí que reunía muchas de las cosas que buscaba. Además, Uruguay no es un lugar desconocido para mí, soy uruguaya y tengo parte de mi familia allí, así que siempre he tenido un fuerte vínculo con el país. Me ilusionaba poder vivirlo de una manera diferente, acercándome también a su realidad social desde la intervención. Después de terminar mis estudios y algunas experiencias en sensibilización, sentí que era un buen momento para seguir aprendiendo desde la práctica directa y, en particular, profundizar en el ámbito de la intervención social.

¿Qué es lo que más ilusión te hace de los próximos meses?

Una de las cosas que más ilusión me hace es poder vivir Uruguay de una forma diferente. Aunque es un país que forma parte de mi historia y al que he viajado muchas veces por mi familia, nunca había tenido la oportunidad de vivir allí durante un periodo largo y de formar parte de un proyecto que me motiva. Tengo muchas ganas de conocer el proyecto, a las personas con las que voy a compartir estos meses y, especialmente, acercarme al trabajo de El Abrojo y aprender de su forma de intervenir en la comunidad. Me ilusiona ir encontrando poco a poco mi propio lugar dentro de la experiencia y, una vez que conozca el contexto y las dinámicas, poder pensar también en qué puedo aportar.

¿Qué esperas aprender de las personas y comunidades con las que vas a compartir esta experiencia?

Me interesa especialmente conocer desde dentro otra forma de desarrollar la intervención social y aprender de la experiencia de El Abrojo y de su enfoque comunitario e integral. También quiero aprender de los niños, niñas y adolescentes, entendiendo que no llegamos únicamente para aportar, sino también para escuchar, observar y dejarnos transformar por lo que vamos conociendo. En general, espero desarrollar una mayor capacidad de adaptación y escucha, acercándome al contexto desde la curiosidad y la humildad y tratando de comprender primero las realidades con las que voy a convivir.

Para ti, ¿qué significa “moverse por la paz” y cómo esperas ponerlo en práctica durante tu voluntariado?

Para mí, “moverse por la paz” significa entender que la paz no se construye únicamente a través de grandes decisiones, sino también en el día a día, en cómo nos relacionamos con las demás personas y con nuestro entorno. Tiene que ver con el respeto, la escucha, el reconocimiento de las diferencias y la construcción de espacios justos, inclusivos y en los que todas las personas puedan sentirse parte y participar. Durante el voluntariado espero ponerlo en práctica llegando con una actitud de respeto y escucha, conociendo primero el contexto y tratando de construir relaciones de confianza, especialmente con los niños, niñas y adolescentes. Al final, creo que “moverse por la paz” consiste en poner en práctica cada día los valores de la sociedad que queremos construir.

En un momento en el que la cooperación internacional y la solidaridad atraviesan importantes desafíos, ¿por qué crees que sigue siendo necesario implicarse y trabajar junto a otras personas y comunidades?

Precisamente porque vivimos un momento lleno de desafíos, creo que sigue siendo necesario implicarse y trabajar junto a otras personas y comunidades. Problemas como las desigualdades globales, las distintas formas de violencia, la crisis climática o los discursos que cuestionan los derechos humanos no pueden afrontarse de manera individual. Para mí, la cooperación y la solidaridad parten de reconocer que vivimos en un mundo interconectado, pero también de entender que no se trata de llegar a otros contextos pensando que tenemos las respuestas, sino de construir junto a las personas, escuchar, compartir conocimientos y reconocer las capacidades y conocimientos de otros lugares que muchas veces han quedado invisibilizados. En un contexto cada vez más individualista, seguir creando espacios de encuentro y colaboración es también una forma de no normalizar las desigualdades y construir alternativas.

¿Qué crees que puede aportar la juventud en un momento en el que necesitamos más cooperación, solidaridad y compromiso con los derechos humanos?

Creo que la juventud puede aportar mucho, aunque también pienso que es importante no idealizarla ni pensar que, por el hecho de ser joven, una persona está automáticamente más comprometida o tiene una mirada más transformadora. Creo que lo interesante es que la juventud puede aportar nuevas formas de mirar los problemas y encontrar otras maneras de participar y movilizarse. También pienso que tenemos una gran capacidad para crear redes, conectar con otras personas y utilizar nuevas herramientas y espacios para compartir ideas, visibilizar problemáticas y generar iniciativas colectivas. Además, somos precisamente las personas jóvenes quienes vamos a vivir de una forma más directa las consecuencias de muchas de las decisiones que se están tomando en el presente, por lo que tenemos también un interés y una responsabilidad en participar en la construcción del futuro que queremos.

¿Qué te gustaría que otras personas jóvenes entendieran sobre el valor de participar en iniciativas de voluntariado y cooperación internacional?

Creo que muchas personas jóvenes tenemos sensibilidad ante las injusticias y desigualdades, pero a veces no sabemos cómo transformar esa sensibilidad en algo concreto. Para mí, el voluntariado puede ser una forma de dar ese paso y poner nuestras capacidades, conocimientos y oportunidades al servicio de la sociedad que queremos construir. También implica ser conscientes de las oportunidades que hemos tenido y que no todas las personas han podido tener y preguntarnos qué hacemos con ellas. No se trata de pensar que vamos a solucionar los problemas de otras personas, sino de acercarnos a realidades diferentes, escuchar y aprender de ellas, pero también dejarnos transformar por las personas y comunidades con las que compartimos la experiencia y llevar esos aprendizajes de vuelta a nuestros propios contextos. Me gustaría que entendiéramos que el compromiso social puede traducirse en acciones concretas, ya sea a través de un voluntariado, una asociación u otras formas de participación colectiva.



Sara comienza ahora una experiencia en la que espera, sobre todo, escuchar, aprender y conocer desde dentro otras formas de intervención social. Su punto de partida resume también una manera de entender el voluntariado internacional como un espacio de intercambio en el que las personas voluntarias se acercan a otras realidades, ponen sus capacidades al servicio de un proyecto colectivo y regresan también transformadas por lo aprendido.

Desde Movimiento por la Paz seguimos impulsando oportunidades de voluntariado internacional para que más jóvenes puedan participar en proyectos de cooperación, derechos humanos y construcción de paz junto a organizaciones y comunidades de otros países.

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