Territorios antirracistas: jóvenes que aprenden a mirar la ciudad con otros ojos

¿Qué historias cuentan los nombres de nuestras calles, las estatuas que ocupan nuestras plazas o los monumentos que vemos cada día? Jóvenes de Madrid y Santiago de Compostela han recorrido sus ciudades con una nueva mirada para descubrir qué relatos permanecen en el espacio público y proponer otros referentes desde una perspectiva antirracista.

Caminamos por nuestras ciudades casi sin pensar en lo que nos rodea. Una calle lleva el nombre de una persona, una estatua ocupa desde hace décadas el centro de una plaza, una placa recuerda un acontecimiento histórico. Nos acostumbramos tanto a su presencia que pocas veces nos preguntamos: ¿quién decidió que estuvieran ahí?, ¿qué historia cuentan?, ¿a quiénes recuerdan y a quiénes dejan fuera?

A través de la actividad Territorios Antirracistas, un grupo de jóvenes ha recorrido sus ciudades buscando las huellas que el racismo, la xenofobia, el colonialismo y otras formas de violencia han dejado en el espacio público. ¿Cómo podrían ser esos mismos espacios si incorporasen otras memorias y referentes?

Madrid: redibujar el mapa de la ciudad

En Madrid, el recorrido llevó al grupo hasta lugares como la Calle de las Negras, la Calle Hernán Cortés, el Museo de América o la estatua de Carlos III, espacios desde los que reflexionaron sobre colonialidad, esclavitud y otras violencias presentes en nuestra historia.

La experiencia les permitió comprobar que el espacio público nunca es completamente neutral. Detrás del nombre de una calle o de la figura que ocupa un pedestal existe una decisión sobre qué acontecimientos y personas merece la pena recordar y de qué manera queremos hacerlo.

El recorrido también permitió descubrir ejemplos de cómo la ciudadanía puede intervenir en esa memoria colectiva.

En la Calle del Oso, el grupo conoció la placa dedicada a Mame Mbaye, referente de la lucha contra el racismo estructural. Una iniciativa impulsada desde el propio barrio que muestra que las ciudades también pueden incorporar otras historias y reconocer a quienes tradicionalmente han quedado fuera de sus relatos.

A partir de lo aprendido, los y las jóvenes rehicieron simbólicamente el mapa de Madrid incorporando propuestas y nuevos referentes antirracistas con los que sí se sienten representados.

Santiago de Compostela: mirar lo cotidiano de otra manera

En Santiago de Compostela ocurrió algo parecido. Símbolos que llevaban años formando parte del paisaje cotidiano adquirieron un nuevo significado cuando el grupo se detuvo a observarlos y conocer su historia.

La escultura de Santiago Matamoros, presente en la Catedral y en el Pazo de Raxoi, un grabado dedicado a Primo de Rivera en la Praza da Quintana o una placa con el símbolo de la Falange en Pontepedriña fueron algunos de los elementos analizados.

Símbolos vinculados a diferentes momentos de nuestra historia que sirvieron para conversar sobre colonialismo, dictadura, racismo y sobre la manera en la que construimos la memoria colectiva.

Después de identificarlos y analizarlos, los y las jóvenes imaginaron qué otras personas, historias y luchas podrían ocupar esos espacios y reunieron sus propuestas en un fanzine colectivo.

Una ciudad que también podemos reescribir

Cuestionar y resignificar estos lugares ha sido una forma diferente de conocer la historia sobre la que caminamos cada día.

Porque las ciudades también son los relatos que decidimos conservar en ellas.

Mirar nuestro entorno con una perspectiva crítica nos permite preguntarnos qué historias queremos celebrar, cuáles necesitamos recordar para que no vuelvan a repetirse y qué voces todavía faltan en nuestros espacios públicos.

Y tú, si pudieras cambiar el nombre de una calle o plaza, una estatua, una placa o un monumento de tu ciudad, ¿qué persona, historia o lucha pondrías en su lugar?

Porque la ciudad también es nuestra. Y construir una convivencia intercultural y libre de racismo implica preguntarnos qué historias queremos seguir contando y cuáles ya no nos representan.

Esta actividad forma parte del proyecto Jóvenes frente a la discriminación: Concienciación y empoderamiento de la juventud como agente promotor de la convivencia intercultural frente al racismo y la xenofobia, impulsado por Movimiento por la Paz -MPDL- con el apoyo del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.

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