Sahara - Situación del país

La población refugiada saharaui vive desde finales de 1975 en los campamentos situados en el suroeste argelino, a 26 kilómetros de la ciudad de Tindouf, en una zona conocida como la “hamada argelina” caracterizada por el aislamiento físico, el clima extremo y la falta de crecimiento económico.


Allí llegaron tras huir de su territorio, debido a las dos guerras que se produjeron: una entre la población saharaui y Marruecos y la otra con Mauritania. La guerra con Mauritania finalizó en 1976 pero la guerra con Marruecos continuó hasta 1991, momento en el que se declaró un alto al fuego debido al anuncio por parte de Naciones Unidas de la celebración de un referéndum de autodeterminación. Sin embargo, ese referéndum nunca llegó a celebrarse y, a día de hoy, el Sahara Occidental es uno de los diecisiete territorios no autónomos pendientes de descolonización, según las Naciones Unidas.

El 27 de Febrero de 1976, el Frente Polisario, considerado por la población saharaui su único representante legítimo, creó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Desde entonces, el funcionamiento de los campamentos y de los llamados territorios liberados (la parte Este del muro) está dirigido por el gobierno de la RASD.

La falta de presupuesto de Estado por parte del Gobierno Saharaui en el exilio debido a la imposibilidad de establecer un sistema recaudatorio por el propio contexto de los campamentos y a la imposibilidad de explotación de sus recursos naturales, hace que se refuerce la dependencia de la ayuda externa, ayuda que ha ido decreciendo con el avance de los años por la llamada “fatiga del donante” así como la actual crisis económica mundial. La situación económica de algunas familias es un poco mejor debido a las remesas que reciben de sus familiares en el exterior.

El contexto económico en los campamentos viene marcado por el propio status de población refugiada de larga duración así como por su ubicación. Antes de establecerse en los campamentos, la mayor parte de la población saharaui era nómada y utilizaba el trueque como sistema de intercambio. Su modo de vida estaba basado, principalmente, en el ganado y en el comercio. El asentamiento de larga estancia ha llevado a que los saharauis hayan tenido que desarrollar nuevas formas de desarrollo económico. La mayoría de la población vive en jaimas (tiendas de campaña que constituyen su vivienda habitual), sin electricidad ni agua corriente y en condiciones de salud y alimentación muy precarias. El ACNUR (Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados) y el Programa Mundial de Alimentos estiman que dos tercios de las mujeres sufren de anemia, y un tercio de los niños sufre de desnutrición crónica.

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