Más derechos, no más muros: Europa contra sus principios ante el reto migratorio
La reciente decisión de las instituciones europeas de avanzar hacia un modelo que contempla la creación de centros de deportación en terceros países y un endurecimiento de las políticas de retorno representa un preocupante alejamiento de los valores fundacionales de la Unión Europea. Desde el Movimiento por la Paz -MPDL- defendemos que la gestión de la migración debe situar a las personas y sus derechos en el centro de cualquier actuación pública, y no convertir la movilidad humana en una cuestión exclusivamente de control y seguridad.
En todos los encuentros de organizaciones sociales, personas expertas, académicas y entidades defensoras de derechos humanos, las conclusiones evidencian una preocupación compartida: el actual rumbo de la política migratoria europea prioriza el refuerzo de fronteras, los mecanismos de expulsión y la externalización de responsabilidades frente a la garantía efectiva del derecho de asilo y la protección internacional. Esta orientación corre el riesgo de aumentar la vulnerabilidad de miles de personas migrantes y refugiadas, dificultando el acceso a procedimientos justos, al tiempo que puede generar nuevas situaciones de desprotección en países que no siempre ofrecen garantías suficientes para el respeto de los derechos fundamentales.
Europa no puede delegar fuera de sus fronteras sus obligaciones jurídicas y éticas. La externalización de los retornos plantea serias dudas sobre el cumplimiento del principio de no devolución, el acceso a la tutela judicial efectiva y la protección de personas especialmente vulnerables, entre ellas mujeres, niñas y niños, víctimas de trata o personas que huyen de conflictos y persecuciones.
Frente a esta lógica, Movimiento por la Paz reitera la necesidad de impulsar vías legales y seguras de migración y protección internacional, reforzar los sistemas de acogida, erradicar las devoluciones en caliente, garantizar operaciones de salvamento y rescate, y promover políticas de inclusión basadas en la interculturalidad y la igualdad de derechos. La migración no es una amenaza que deba contenerse, sino una realidad humana que debe gobernarse desde la responsabilidad compartida, la solidaridad y el respeto a la dignidad de las personas.
La Unión Europea afronta una elección de enorme trascendencia: consolidar un modelo basado en la disuasión y la externalización o reafirmar su compromiso con los derechos humanos. Desde Movimiento por la Paz hacemos un llamamiento a las instituciones europeas y a los Estados miembros para que rectifiquen este enfoque y construyan una política migratoria coherente con la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea y con los principios de humanidad, justicia y solidaridad que deben definir nuestro proyecto común.
Asimismo, hacemos un llamamiento al Gobierno de España para que se mantenga firme en el rechazo de esta política de creación de centros de deportación en terceros países, contraria a los derechos de las personas migrantes.
