Alba: «Sentí que era el momento de pasar de la reflexión a la acción»
Alba inicia una nueva etapa en Uruguay como voluntaria internacional de Movimiento por la Paz -MPDL-, en colaboración con El Abrojo, en el marco del programa europeo Act4Peace. Tras conocer de cerca el trabajo de MPDL durante sus prácticas, decidió dar un paso más y acercarse al mundo de la cooperación desde la experiencia, la escucha y el aprendizaje compartido.
Antes de comenzar su voluntariado, hablamos con ella sobre sus motivaciones, sus expectativas y el papel que pueden desempeñar las personas jóvenes en la construcción de sociedades más justas, solidarias y comprometidas con los derechos humanos.
¿Qué te hizo decidirte a dar el paso y hacer un voluntariado internacional con Movimiento por la Paz -MPDL-?
Llevaba tiempo queriendo adentrarme más en el mundo de la cooperación y pude tener un mayor acercamiento gracias a mis prácticas en MPDL. Fue ahí donde conocí su enfoque de cultura de paz y su sensibilidad en la manera de trabajar con las comunidades locales y sus socios.
Tras esa experiencia descubrí el proyecto educativo de El Abrojo en Uruguay, cuyo voluntariado se desarrolla junto con MPDL. Sentí que eran las organizaciones y que este era el momento para pasar de la reflexión a la acción.
¿Qué es lo que más ilusión te hace de los próximos meses?
Me hace mucha ilusión conocer de cerca el proyecto de El Abrojo, poder formar parte de su comunidad educativa y aprender de ella. También me ilusiona vivir Uruguay desde dentro y descubrir todo lo que tiene para ofrecer.
¿Qué esperas aprender de las personas y comunidades con las que vas a compartir esta experiencia?
Espero aprender, sobre todo, otras formas de mirar la educación y la comunidad: entender cómo El Abrojo y las personas que lo conforman construyen espacios de confianza y aprendizaje.
Para ti, ¿qué significa “moverse por la paz” y cómo esperas ponerlo en práctica durante tu voluntariado?
Para mí, “moverse por la paz” significa entender que la paz no es solo ausencia de conflicto, sino también la presencia de derechos, oportunidades reales y respeto. Es un compromiso activo y, durante mi voluntariado en El Abrojo, espero ponerlo en práctica desde lo cotidiano: en la manera de relacionarme con el equipo local y con las personas que forman parte del proyecto, así como en el respeto a las formas de trabajo de la organización, aportando siempre desde la escucha activa.
En un momento en el que la cooperación internacional y la solidaridad atraviesan importantes desafíos, ¿por qué crees que sigue siendo necesario implicarse y trabajar junto a otras personas y comunidades?
Precisamente porque los desafíos son grandes, la respuesta no puede ser mirar hacia otro lado. La desigualdad, la crisis climática o la vulneración de derechos no entienden de fronteras y, por eso, las soluciones tampoco pueden construirse en solitario. Mi propia experiencia en MPDL me ha enseñado que la cooperación real se construye desde el trabajo conjunto y el acompañamiento.
¿Qué crees que puede aportar la juventud en un momento en el que necesitamos más cooperación, solidaridad y compromiso con los derechos humanos?
Creo que la juventud aporta energía, ganas de cuestionar lo establecido y una mirada muy conectada con lo global. Somos una generación consciente de que los problemas nos afectan colectivamente, y eso nos debería empujar a implicarnos con más fuerza.
¿Qué te gustaría que otras personas jóvenes entendieran sobre el valor de participar en iniciativas de voluntariado y cooperación internacional?
Me gustaría que entendieran que se trata de sumarse a procesos que las comunidades y organizaciones locales llevan construyendo desde hace mucho tiempo. El voluntariado internacional es una oportunidad para escuchar, cuestionar certezas propias y construir junto a otras personas.
Voluntariado para construir paz
Desde Movimiento por la Paz entendemos el voluntariado internacional como una experiencia de compromiso, aprendizaje e intercambio que debe partir siempre del respeto a los procesos, conocimientos y capacidades de las organizaciones y comunidades locales.
A través de iniciativas como Act4Peace, en el marco del Cuerpo Europeo de Solidaridad, acompañamos a jóvenes que deciden implicarse en proyectos internacionales vinculados a la educación, la participación, la igualdad, la justicia social y la construcción de paz. Experiencias como la de Alba permiten tejer vínculos entre personas y organizaciones de distintos territorios y acercar a las nuevas generaciones a una cooperación basada en la escucha, la corresponsabilidad y el trabajo conjunto.
Porque moverse por la paz también significa salir al encuentro de otras realidades, aprender de quienes llevan años transformándolas y sumar nuestras capacidades a procesos colectivos que ya están en marcha.
