Laura Marcelli: “En Jordania también se ha visto una reducción importante de los fondos que está afectando a todas las ONG internacionales presentes”

Esta semana se celebra el Día de las Personas Cooperantes en un momento en el que el aumento de las restricciones a las ONG y la caída histórica de la financiación están debilitando la capacidad de las organizaciones para defender derechos y acompañar a las comunidades. Laura Marcelli, Responsable de la misión de Movimiento por la Paz en Jordania, nos cuenta cómo es ser cooperante hoy en día en este país de Oriente Próximo.

Trabajar en Jordania implica hacerlo en una región atravesada por conflictos y crisis humanitarias. ¿Qué significa ser cooperante en un contexto así y cómo ha cambiado en los últimos años?

Jordania ha sido siempre un país relativamente tranquilo y seguro dentro de la región, aunque en los últimos dos años la escalada regional contra Palestina, Líbano e Irán haya provocado consecuencias en Jordania, no es en absoluto comparable con los ataques que han sufrido los países vecinos.

En general se respira un aire de preocupación constante por parte de la población local que influye también en nuestro trabajo. Como cooperantes en otros países hay que recordar que estamos en una posición privilegiada y con muchos más recursos con respecto a la mayoría de la gente y, en momentos de crisis como el actual, desafortunadamente, las diferencias se agudizan, así que mantenernos empáticas y dirigir nuestros proyectos hacía las necesidades reales de la población es súper importante.

La cooperación internacional atraviesa un momento crítico, con una fuerte caída de la financiación pública y unas necesidades humanitarias cada vez mayores. ¿Cómo se está notando esta falta de recursos sobre el terreno en Jordania y qué consecuencias puede tener para las personas a las que acompañáis?

En Jordania también se ha visto una reducción importante de los fondos que está afectando a todas las ONG internacionales presentes, especialmente las que trabajan en los campamentos de personas refugiadas sirias que poco a poco están cerrando y empujando para el retorno voluntario. Pero las que más se ven afectadas son las organizaciones jordanas que no pueden optar a muchos fondos internacionales ni trasladar su trabajo a otros países. Esto hace difícil la realización de proyectos conjuntos en cuanto muchos donantes internacionales requieren un nivel de autonomía y sostenibilidad que las organizaciones en algunos casos no tienen. Las consecuencias últimas siempre las sufren las personas beneficiarias de nuestros proyectos que ven reducidas las ayudas y las iniciativas de apoyo, sobre todo en los sectores que trabajamos como MPDL: empoderamiento y medios de vida. A esto se acompaña también un deterioro del poder adquisitivo y un aumento sin control de los precios que impide a muchas personas llevar una vida digna.

La Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo alerta también del aumento de las restricciones al espacio de la sociedad civil y de los obstáculos que encuentran las ONG para desarrollar su trabajo. ¿Qué tipo de dificultades estáis encontrando las organizaciones en Jordania y cómo afectan a vuestra capacidad para defender derechos y trabajar con las comunidades?

En Jordania este tipo de restricciones no son tan evidentes y no hay un debate real público alrededor de este problema, como puede haber en otros países. Se tienden más bien a mantenerlas ocultas y eliminar cualquier tipo de disenso de manera sistemática, pero no por eso son menos dañinas.

La falta de libertad de expresión siempre fue un tema a destacar, pero después de las protestas multitudinarias a favor de Palestina que empezaron después del 7 de octubre de 2023, el problema se agrandó. No sólo se prohibieron las protestas sino también cualquier forma de apoyo público a Palestina. Lo mismo pasa para cualquier tipo de crítica hacía el Gobierno y la familia, lo que llevó también a la reciente ilegalización del partido de los Hermanos Musulmanes en el país. Todo esto hace que sea más complicado defender y abogar por estos derechos, en cuanto también una parte de la población siente cierto rechazo hacía los discursos promovidos por las organizaciones internacionales.

En un contexto en el que se tiende a priorizar la respuesta inmediata a las emergencias, ¿por qué es importante mantener una cooperación a largo plazo que no solo atienda las necesidades humanitarias, sino que también trabaje sobre las causas de las desigualdades y permita a las comunidades ganar autonomía?

En Jordania, de momento, la ayuda humanitaria está centrada sólo en la respuesta a la crisis de las personas refugiadas sirias, y con cada vez menos fondos dedicados a ello. Por ello, esto es un buen ejemplo de cómo se pueden coordinar a la vez estos esfuerzos con proyectos de desarrollo y de cultura de paz, y así tener resultados más a largo plazo que puedan tener un impacto real en la mejora de la vida de las personas con diferentes necesidades.

El tejido social es lo que va a determinar cómo estas comunidades seguirán viviendo en el futuro y, si no se hace un trabajo importante de acogida, integración y convivencia, todos los resultados logrados a corto plazo con la ayuda de emergencia se arriesgan a ser temporales y reversibles.