María Núñez: «La comunicación debe tener un papel estratégico en la transformación social»

María Núñez inicia una nueva etapa como voluntaria internacional de Movimiento por la Paz -MPDL- en Uruguay, donde durante los próximos meses colaborará con la organización El Abrojo desde el ámbito de la comunicación y la incidencia. Tras conocer de cerca el trabajo de Movimiento por la Paz durante sus prácticas en el Departamento de Acción Internacional, decidió dar un paso más y poner sus conocimientos al servicio de un proyecto comprometido con los Derechos Humanos y la Cultura de Paz. Hablamos con ella antes de comenzar esta experiencia sobre sus expectativas, lo que espera aprender y el valor de la transformación a través de la escucha y lo colectivo.

¿Qué te hizo decidirte a dar el paso y hacer un voluntariado internacional con Movimiento por la Paz?

Decidí dar este paso porque pude conocer de primera mano el compromiso de MPDL con las personas, los Derechos Humanos y la promoción de la Cultura de Paz. Al contribuir al trabajo de comunicación de la organización y ayudar a contar su impacto en otros países, pude comprobar el valor y la coherencia de su trabajo.

Esta experiencia reforzó mi convicción de que la comunicación debe tener un papel estratégico en la transformación social. No se trata únicamente de contar lo que hacen las organizaciones, sino de sensibilizar sobre los problemas que atraviesan las vidas de las personas, escuchar sus necesidades y conseguir que sus voces y experiencias estén en el centro.

Por eso, cuando surgió la posibilidad de continuar este camino a través del voluntariado internacional, sentí que era una oportunidad para seguir aprendiendo y poner mis conocimientos al servicio de un proyecto en el que creo.

¿Qué es lo que más ilusión te hace de los próximos meses?

Hay muchas cosas de esta experiencia que me hacen ilusión, pero creo que lo que más me apetece es poder aportar al cambio social desde la comunicación y la incidencia. Quiero conocer otras miradas y realidades, entender las necesidades de las personas, hacerme mejores preguntas y buscar respuestas colectivas e individuales a los problemas que enfrenta la población uruguaya.

También me ilusiona formar parte durante varios meses de una organización como El Abrojo y conocer de cerca su forma de trabajar. Creo que esta experiencia permite ir más allá de una primera aproximación a una realidad. Supone escuchar, implicarse, equivocarse, aprender y construir vínculos.

Tengo muchas ganas de descubrir qué puedo aportar desde mi experiencia y, al mismo tiempo, todo lo que puedo aprender de las personas con las que voy a compartir este proceso.

¿Qué esperas aprender de las personas y comunidades con las que vas a compartir esta experiencia?

Entiendo esta experiencia como una oportunidad para escuchar, conocer y crecer de manera colectiva e individual. Espero aprender cómo las personas y las comunidades quieren que se cuenten sus historias, pero también cómo quieren construir su propio futuro y qué necesitan para hacerlo posible.

Espero que esta experiencia me permita ampliar y transformar mi mirada del mundo, conocer otras formas de entender las realidades sociales y cuestionar mis propias ideas y perspectivas. Convivir y trabajar con personas con experiencias y contextos diferentes a los míos es una oportunidad para aprender desde otro lugar y comprender que no existe una única manera de mirar o afrontar los problemas que nos rodean.

Para ti, ¿qué significa “moverse por la paz” y cómo esperas ponerlo en práctica durante tu voluntariado?

Para mí, implica tener una actitud de conciliación y búsqueda de soluciones. Significa no asumir que los conflictos o las desigualdades son inevitables, sino tratar de entender sus causas y buscar, junto a otras personas, formas de transformarlos.

También creo que la paz tiene que ver con la manera en la que nos relacionamos. Escuchar desde el respeto, aceptar que existen diferentes puntos de vista, generar espacios de diálogo y tratar de construir desde lo que nos une. La paz no es solamente un objetivo al que llegar, sino también una forma de trabajar y relacionarnos durante el camino.

Durante mi voluntariado intentaré ponerlo en práctica desde mi trabajo cotidiano, desde la comunicación y también desde las relaciones que construya. Lo haré desde la escucha, el respeto y el diálogo, entendiendo que cada persona tiene una experiencia y unos conocimientos que aportar y que cualquier transformación real necesita construirse de manera colectiva.

En un momento en el que la cooperación internacional y la solidaridad atraviesan importantes desafíos, ¿por qué crees que sigue siendo necesario implicarse y trabajar junto a otras personas y comunidades?

Creo que implicarse desde la solidaridad permite no perder la esperanza. Es necesario reconectar con la importancia de defender políticas basadas en la solidaridad, los Derechos Humanos y el bienestar social y entender que es el momento de aportar.

También es imprescindible contar a la sociedad el valor y el impacto que tiene trabajar por la solidaridad y los Derechos Humanos. Ver el trabajo que hacen las organizaciones y cómo las personas encuentran mejoras reales en sus vidas gracias a un esfuerzo colectivo te hace sentir parte de algo grande y necesario.

Por eso creo que es importante pasar de la preocupación a la acción, de la manera en la que cada persona pueda hacerlo. Nuestros conocimientos personales y profesionales multiplican su valor y su impacto cuando los ponemos al servicio de un objetivo común. En un momento como el actual, necesitamos recuperar esa conexión con el principio de solidaridad y recordar que los derechos y el bienestar de otras personas también nos afectan y nos interpelan.

¿Qué crees que puede aportar la juventud en un momento en el que necesitamos más cooperación, solidaridad y compromiso con los Derechos Humanos?

Creo que la fuerza y las ganas de la juventud son imprescindibles para alcanzar estos objetivos. Sin una juventud motivada y comprometida, es difícil imaginar transformaciones sociales profundas y sostenibles. Pero la juventud no solo aporta energía. También tiene capacidad para cuestionar aquello que parece establecido, encontrar nuevas formas de organizarse y comunicarse y conectar luchas y realidades diferentes.

Tenemos acceso a mucha información y a herramientas que nos permiten generar redes, compartir conocimientos y hacer más visibles determinados problemas. Al mismo tiempo, creo que nuestro papel no debe partir de pensar que tenemos todas las respuestas. También tenemos que aprender a escuchar a quienes llevan años trabajando y organizándose, reconocer los conocimientos de las comunidades y construir desde ahí.

Para mí, el compromiso de la juventud pasa por implicarse, pero también por hacerlo con responsabilidad, aprendiendo de quienes nos han precedido y poniendo nuestras capacidades al servicio de objetivos colectivos.

¿Qué te gustaría que otras personas jóvenes entendieran sobre el valor de participar en iniciativas de voluntariado y cooperación internacional?

Lo que pasa en otras partes del mundo también nos afecta. Creo que es importante no perder la conexión con las realidades de otros países. La pérdida de derechos, los conflictos, la polarización y los discursos de odio no son problemas que ocurran únicamente lejos de nosotros: tienen consecuencias globales y también transforman nuestras propias sociedades.

Me gustaría que otras personas jóvenes entendieran que participar en iniciativas de voluntariado y cooperación internacional va mucho más allá de ir a otro país para ayudar. También implica escuchar, aprender, transformar nuestras propias ideas y comprender que existen otras formas de mirar y construir sociedad.

Para mí, implicarse en este tipo de experiencias supone un crecimiento individual y colectivo en muchos niveles. Va más allá de la autorrealización y el autoconocimiento: te aleja del yo individualista y te acerca a comprender el poder de lo colectivo para afrontar los grandes problemas del mundo actual.

Cada persona puede aportar con sus conocimientos, su profesión, su tiempo o sus capacidades. Y creo que, cuando muchas personas deciden ponerlos en común, pueden conseguirse transformaciones que individualmente parecerían imposibles.


La experiencia de María forma parte de Act4Peace, el programa de voluntariado internacional de Movimiento por la Paz en el marco del Cuerpo Europeo de Solidaridad, financiado por la Unión Europea, que ofrece a jóvenes la oportunidad de colaborar con organizaciones sociales en distintos países, aprender de otras realidades y aportar sus conocimientos y capacidades a proyectos comprometidos con la paz, la solidaridad y los Derechos Humanos.

¿Tú también quieres moverte por la paz? Consulta las vacantes disponibles y encuentra tu próxima experiencia de voluntariado internacional: mpdl.org/espacios-mpdl/voluntariado-internacional-european-solidarity-corps

Etiquetas: