Las mujeres en el centro de la construcción de Paz

Por Cristina Rodríguez Collado
Responsable del Área de Mujer de Movimiento por la Paz – MPDL

Sin Nosotras no habrá Paz es el lema representativo del Área de Mujer de Movimiento por la Paz – MPDL, una declaración de intenciones y un posicionamiento claro ante la necesidad de poner a las mujeres en el centro de la construcción de Paz. Bajo estas premisas, con un enfoque de derechos y realizando una labor de acompañamiento, centramos nuestro trabajo en la prevención y erradicación de las violencias contra las mujeres por razón de género, y en el trabajo constante contra las desigualdades estructurales.

Nuestra labor se fundamenta en una realidad global que afecta a las mujeres y niñas especialmente: el sistema patriarcal sobre el que están construidas las sociedades. Se trata de un sistema que vulnera los Derechos Humanos y que fomenta las violencias que sufren las mujeres y las niñas por razón de género. En un contexto como este, la importancia de nuestro trabajo radica en la necesidad de acompañar y apoyar a las mujeres a través de una intervención integral, incluyendo la prevención, con el objetivo de erradicar las violencias y desigualdades.

Acompañar a mujeres víctimas y/o supervivientes de violencias desde la atención integral es uno de los pilares del Área de Mujer, siendo un alto porcentaje de las mujeres que acuden a los programas mujeres migradas. Tener en cuenta las situaciones individuales y colectivas que atraviesan sus vidas es esencial para que la intervención se realice desde un enfoque interseccional, centrado en la persona, con perspectiva de género y basado en los Derechos Humanos. Acompañamos a cada una de ellas en su proceso, fomentando que sean parte activa del mismo y teniendo en cuenta que cada una es un agente de cambio para transformar la realidad.

Esta intervención integral se realiza desde las Áreas Social, Jurídica, Psicológica y Sociolaboral, ofreciendo espacios seguros en los que recibir información, orientación y atención especializada, accesible y adaptada a cada una de las situaciones. Y lo hacemos siempre con la escucha activa como punto de partida y como herramienta durante todo el proceso de intervención, pues entendemos que cada una de las mujeres necesita encontrar su espacio, marcar sus tiempos y ser el centro de dicho proceso.

Las situaciones de vulnerabilidad que afectan a las mujeres por razón de género requieren una intervención individual en muchas ocasiones, pero también grupal. En estas intervenciones se sigue la misma línea y se consiguen resultados muy positivos para las participantes, pues encuentran entornos de reflexión, de conocimiento, de creación de redes y de participación activa. En estos grupos se fomenta en todo momento que sean ellas las protagonistas y que entiendan estos espacios como lugares libres de violencias que contribuyen a la reparación del daño y a la restitución de derechos desde el trabajo colectivo.

Las historias de las mujeres a las que acompañamos son únicas, pero a la vez se entrelazan entre sí, construyendo una narrativa que pone de relieve la necesidad de continuar trabajando contra las violencias y las desigualdades que afectan a las mujeres y a las niñas. Las intervenciones son herramientas colectivas transformadoras, en las que participan activamente las propias mujeres, que contribuyen a los procesos de reparación del daño y a la restitución de derechos. Sostener estos procesos es imprescindible, pues no solo consiste en proporcionar una atención multidisciplinar, sino también en fortalecer y generar capacidades y oportunidades según las realidades y situaciones de cada una de las mujeres participantes.

Creemos que a través de este trabajo también se visibilizan situaciones reales que en muchas ocasiones permanecen invisibles y que cuestionan las estructuras existentes que fomentan las desigualdades.

No solo realizamos intervenciones directas, sensibilizamos desde la incidencia social y política y desde la construcción de redes de apoyo para que el compromiso de erradicar las violencias machistas sea una prioridad en una sociedad en la que cada vez existen más discursos reaccionarios que pretenden continuar alimentando a un sistema opresor y vulnerador de derechos.

Por todo ello, seguimos trabajando y apostando por una sociedad más justa, igualitaria y participativa en la defensa de los Derechos Humanos, en la que la Democracia esté por encima de los discursos que fomentan el miedo y la segregación. Y lo hacemos desde el trabajo colectivo por la promoción de la igualdad y la eliminación de las violencias contra las mujeres, además de brindar apoyo, a través de nuestro activismo, a iniciativas que buscan erradicar otras formas de violencia.

Creemos que una sociedad más justa, igualitaria e inclusiva es posible.

¡Sin nosotras no habrá PAZ!