Las mujeres lideran la consolidación de la paz en la región de Tahoua, Níger
La seguridad alimentaria, la autonomía económica y la participación comunitaria de las mujeres de la región de Tahoua, en Níger, se han fortalecido mediante el impulso de los procesos de construcción de paz y resiliencia frente a la crisis climática, la inseguridad y las desigualdades de género.
En Níger, las mujeres desempeñan un papel esencial en la sostenibilidad de sus comunidades. Son responsables de buena parte de la producción agrícola familiar, sostienen la economía doméstica y contribuyen a la cohesión social y a la resolución de conflictos. Sin embargo, también son quienes sufren con mayor intensidad las consecuencias de la inseguridad alimentaria, la crisis climática, la pobreza y las desigualdades estructurales de género.
Con el objetivo de contribuir a que las mujeres nigerinas puedan desarrollar una vida digna, sostenible y libre de violencias, Movimiento por la PAz -MPDL-, junto con la organización nigerina SOS, Mujeres y Niñas víctimas de la Violencia Familiar (SOS FEVVF), ha desarrollado en la región de Tahoua el proyecto "Empoderamiento de las mujeres, a través de un enfoque de triple nexo, para promover la resiliencia y la consolidación de la paz en la región de Tahoua (Níger)". La intervención ha apostado por un enfoque de triple nexo, articulando respuestas humanitarias, acciones de desarrollo y estrategias de construcción de paz para fortalecer la resiliencia de las comunidades.
En un contexto marcado por la variabilidad climática, las sequías recurrentes y el aumento del precio de los alimentos, fortalecer la producción local es una herramienta clave para garantizar la seguridad alimentaria de las familias. A través del proyecto, mujeres en situación de especial vulnerabilidad han mejorado sus capacidades productivas mediante la implementación de sistemas agroforestales y prácticas sostenibles de gestión de los recursos naturales.
Además, doce cooperativas de mujeres han reforzado sus capacidades de conservación, transformación y comercialización de productos agrícolas, aumentando sus ingresos y diversificando las fuentes de sustento de sus hogares. La horticultura, la transformación de productos locales y la mejora de las técnicas de producción les han permitido generar recursos propios, reforzar su autonomía económica y mejorar la alimentación y nutrición de sus familias.
El acceso a la tierra y a los recursos como motor de autonomía
El acceso de las mujeres a la tierra continúa siendo uno de los principales obstáculos. Las normas sociales y consuetudinarias han limitado históricamente sus derechos sobre la propiedad y el uso de los recursos productivos.
Aminata Maouli, secretaria general de una Comisión de Tierras de Base (COFOB), explica cómo la sensibilización y el fortalecimiento de las estructuras comunitarias están contribuyendo a transformar progresivamente esta realidad:
"Cuando empecé esta labor me enfrenté a muchas dificultades, pero hoy los hombres han comprendido que las mujeres también tienen derecho a la tierra".
El trabajo desarrollado junto a las estructuras comunitarias ha favorecido una mayor participación de las mujeres en los mecanismos locales de gobernanza y resolución de conflictos relacionados con el acceso a la tierra y los recursos naturales. Como señala Aminata:
"Cuando una mujer accede a la tierra no solo mejora su capacidad productiva, sino también su autonomía económica, la seguridad alimentaria de su familia y su capacidad de participación en la toma de decisiones".
Mujeres liderando la construcción de paz
La intervención también ha fortalecido el papel de las mujeres como agentes de cohesión social y construcción de paz en sus comunidades. En una región donde los conflictos relacionados con el acceso a los recursos naturales y la creciente inseguridad afectan especialmente a las poblaciones más vulnerables, las mujeres desempeñan un papel fundamental en la mediación, la prevención de conflictos y la promoción de la convivencia.
A través del proyecto, lideresas comunitarias han reforzado sus capacidades para participar en espacios de gobernanza local.
El proyecto también ha contribuido a fortalecer mecanismos comunitarios para la prevención y atención de las violencias de género, así como a promover los derechos de las mujeres y las niñas. Haoua Issoufou, integrante de uno de los comités comunitarios de prevención y respuesta frente a estas violencias, destaca que:
"Antes de la intervención de MPDL, las mujeres sufrían varios tipos de violencia, como la violencia física, la violencia verbal, la violencia psicológica y la violencia sexual".
Las campañas de sensibilización y el trabajo conjunto con líderes tradicionales, religiosos y autoridades locales han favorecido una mayor conciencia comunitaria sobre la necesidad de prevenir la violencia y garantizar los derechos de las mujeres y las niñas. Gracias a los cambios producidos en los últimos años, según Haoua Issoufou:
"Hoy se habla más sobre la violencia contra las mujeres y cada vez más mujeres se atreven a denunciar".
Esta intervención forma parte del compromiso de Movimiento por la Paz con la defensa de los derechos de las mujeres y la construcción de sociedades más justas y pacíficas en Níger. El proyecto ha sido financiado por la Comunidad de Madrid, en el marco de su apoyo a las iniciativas de cooperación internacional para el desarrollo y la acción humanitaria.
