La prioridad de la juventud es construir un futuro digno

Los y las jóvenes tienen claro que vivir en paz es mucho más que vivir libres de guerras. Es poder construir un futuro digno. Así lo revela un nuevo informe publicado por MPDL y NOVACT.

Nunca serán suficientes las veces que preguntemos a la juventud que nos rodea qué le preocupa del mundo en el que vive y qué propuestas tiene para avanzar hacia la mayor justicia social a la que todos y todas aspiramos. Y no será suficiente con que escuchemos. Porque el presente también es suyo y, desde luego, lo será el futuro.

Resulta que los y las jóvenes tienen mucho que decir sobre las violencias que les rodean y atraviesan. Y desde las organizaciones de la sociedad civil estamos para hacer de puente entre sus voces y las instituciones a las que pretendemos que lleguen sus cantos de cambio.

El informe «Hacia políticas públicas con voz joven: clima, género y paz», elaborado por NOVACT y Movimiento por la Paz -MPDL-, con la colaboración de la consultora Arantxa Correas Cebrían, recoge las voces de jóvenes de Cataluña, Comunidad Valenciana, Madrid, Cantabria y Extremadura que se han preguntado qué necesitan para sentirse en paz.

El documento sistematiza los resultados de procesos participativos desarrollados con jóvenes de distintas geografías que, en su mayor parte, han atravesado una experiencia educativa de más de un año orientada a fomentar sus competencias como ciudadanos y ciudadanas globales constructores de paz. En este proceso, desde Movimiento por la Paz y NOVACT hemos facilitado la toma de conciencia de las causas e impactos de las amenazas a la paz que más les preocupan. Además, hemos impulsado sus habilidades para el afrontamiento no violento de conflictos y para la participación social. Un ejercicio que ha culminado con una fase dirigida a incidir a nivel político en cambios que ellos y ellas mismas han enunciado. Sus voces muestran que la vivienda, el empleo, la salud mental, todas las formas de violencia, la crisis climática y la participación política están estrechamente relacionadas y no pueden abordarse de forma aislada.

Las páginas de este informe traducen sus inquietudes y sugerencias en recomendaciones para la mejora transversal de políticas públicas.

Las cinco grandes preocupaciones compartidas

  • Futuro digno y condiciones materiales de vida, con la vivienda, el empleo, la salud mental y los cuidados como condiciones entendidas como necesarias para poder emanciparse y proyectar un futuro propio y compartido.
  • La persistencia de diferentes expresiones de violencias, desigualdades y discriminaciones, incluyendo el machismo, el racismo, la LGTBIfobia y las violencias digitales como obstáculos para alcanzar una sensación de seguridad y pertenencia plena a la comunidad.
  • Crisis climática y territorio, enfatizada en territorios que han vivido experiencias concretas y cercanas relacionadas con la intensificación de la climatología extrema y la devastación humana descontrolada de los recursos naturales, como la DANA o los incendios.
  • Modelo de seguridad y paz, destacándose una fuerte preocupación por las guerras y los procesos de militarización que atendemos a escala global, junto a la defensa de una idea de seguridad basada en la garantía de acceso a derechos y servicios públicos.
  • Participación e incidencia juvenil, con un mensaje transversal: la juventud tiene claro que ser escuchada no equivale a poder influir. Los y las jóvenes reclaman participar desde fases tempranas, con capacidad real de modificar decisiones y garantizar la rendición de cuentas sobre sus propuestas.

Las ocho recomendaciones para la acción pública

  • Avanzar hacia un enfoque de seguridad humana basado en la prevención del afrontamiento violento de conflictos, el desarme y la cooperación.
  • Situar las condiciones para un futuro digno en el centro de la agenda de paz.
  • Garantizar una participación juvenil con incidencia real, devolución y rendición de cuentas.
  • Crear condiciones equitativas para participar, reduciendo barreras materiales, sociales y territoriales.
  • Fortalecer entornos informativos y digitales democráticos frente a la desinformación y los discursos de odio.
  • Avanzar hacia una igualdad de género efectiva, reforzando los cuidados y la prevención de violencias.
  • Incorporar el antirracismo, la igualdad de trato y la pertenencia como dimensiones de la construcción de paz.
  • Impulsar una transición climática justa y territorialmente participada, atendiendo al reparto desigual de riesgos, costes y oportunidades.

El informe concluye que, para las personas jóvenes, vivir en paz no significa únicamente vivir sin guerra: significa poder construir una vida digna, segura, libre de violencias y discriminaciones, en un territorio habitable y con capacidad real para participar en las decisiones que afectan a su futuro. E insiste en que no piden únicamente nuevas políticas, sino otra forma de diseñarlas: más integrales, preventivas, participativas, territoriales y capaces de rendir cuentas de sus resultados.

Un proyecto por la paz sostenible y la ciudadanía global

Este informe se enmarca en el proyecto Sí a la Paz: jóvenes por la paz sostenible y la ciudadanía global, impulsado conjuntamente por NOVACT y Movimiento por la Paz, y financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), que trabaja para reforzar el reconocimiento institucional del papel de la juventud en la construcción de paz.

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