La emergencia por incendios en España recuerda que cuidar los territorios es proteger la vida
Desde Movimiento por la Paz -MPDL- expresamos nuestra solidaridad con las personas y comunidades afectadas por los graves incendios que están asolando distintos territorios de España y Europa. Desde nuestro enfoque de Paz Ambiental apostamos por sociedades que sitúen la vida en el centro, protejan la biodiversidad y los ecosistemas.
De parte de todo el equipo de la entidad, mostramos nuestra solidaridad con las personas desplazadas que han tenido que abandonar sus hogares, las que permanecen confinadas o viven con la posibilidad de tener que dejar sus lugares de residencia. La migración forzada climática es una de las principales causas de migración en el mundo.
Destacamos la labor de las y los profesionales de los servicios públicos que trabajan para proteger y acompañar a personas, animales, ecosistemas y patrimonio, sin los cuales las consecuencias y el impacto de estos incendios serían aún más devastadores. Hoy, más que nunca, toca defender lo público, lo de todas y todos.
Asimismo, queremos reconocer la solidaridad ciudadana que, una vez más, demuestra que la respuesta colectiva y el apoyo mutuo son fundamentales en nuestras vidas y nuestras sociedades.
Catástrofes ambientales y emergencia climática
La emergencia climática no es una amenaza lejana o abstracta: está afectando directamente a la vida en el planeta. Estas últimas semanas se traducen en incendios de quinta generación, fuera de la capacidad de extinción, algo que también presenciamos el año pasado con los incendios en España, diversos países de Europa y Canadá, entre otros. Pero no solo solo mandan señales los incendios, la Dana de la Comunidad Valenciana en 2024, las olas de calor continuadas y los fenómenos climáticos inesperados hasta ahora son muestras claras de que estamos ante una emergencia ambiental.
Es importante recordar que todas las personas tenemos derecho al medio ambiente, “a disfrutar de un medio ambiente sin riesgos, limpio, saludable y sostenible. Es un derecho humano independiente, pero al mismo tiempo de vital importancia para el disfrute de otros derechos, dada su estrecha relación con el derecho a la vida, con el respeto de la dignidad humana y con la preservación de la naturaleza y ecosistemas”.
Desde este enfoque, se abren tres líneas de responsabilidad complementarias.
Por un lado, es necesario exigir a la Unión Europea y al Estado español que pongan en marcha políticas climáticas transversales con urgencia, basadas en el conocimiento científico, la cooperación entre administraciones, territorios y países, la participación de las comunidades y la protección de aquellas en situación de mayor vulnerabilidad.
Por otro lado, resulta imprescindible interpelar a los distintos actores económicos, académicos y de la sociedad civil para avanzar hacia modelos de producción, consumo y turismo responsables, que reduzcan la presión sobre los territorios y respeten los límites ecológicos.
Finalmente, urgen acciones claras frente a los negacionistas y la desinformación organizada de pseudo medios, pseudo-organizaciones y partidos políticos que niegan esta evidencia científica, con el impacto que ello supone en la vida de millones de personas y en la supervivencia del planeta.
Paz ambiental
La Paz ambiental parte del reconocimiento de que no es posible alcanzar una paz sostenible global si no se garantiza también la sostenibilidad ecológica del planeta. Los conflictos por el acceso y control de los recursos naturales, los desplazamientos provocados por el cambio climático, la contaminación y el deterioro ambiental son formas de violencia estructural que afectan con mayor intensidad a las comunidades más vulnerables, perpetuando desigualdades y vulneraciones de derechos.
Desde Movimiento por la Paz, entendemos que la justicia ambiental es parte inseparable de la justicia social y que la construcción de paz debe incorporar una perspectiva ecológica que promueva modelos de vida sostenibles, la defensa de los bienes comunes y la transición hacia economías respetuosas con los límites del planeta. Apostamos por una paz que sitúe la vida en el centro, que proteja la biodiversidad y los ecosistemas, y que integre los saberes locales y las voces de las comunidades que históricamente han defendido el territorio.
Los territorios son hogar, memoria, vínculos, identidad, futuro, vidas. No podemos construir una paz real sin cuidar las condiciones que hacen posible una vida digna para todas las personas sin el respeto al medio ambiente, los ecosistemas y la fauna que los habita.
No podemos olvidar que el impacto de las catástrofes medioambientales no es neutro y afecta de manera diferenciada a las personas, con especial hincapié a aquellas en situación de mayor vulnerabilidad durante y tras la emergencia: por el impacto que supone en sus vidas el deterioro ambiental, la pérdida de medios de subsistencia y la precarización de la vida cotidiana. Desde una mirada interseccional, resulta imprescindible entender cómo género, clase, territorio y pertenencia étnica se entrecruzan.
Cuidar el medio ambiente a nivel institucional, colectivo e individual resulta más urgente que nunca. Defender el medio ambiente es defender los Derechos Humanos y la Paz.
