Somos más quienes queremos la Paz
Hoy, 21 de septiembre, Día Internacional de la Paz, desde Movimiento por la Paz -MPDL- reivindicamos que somos más quienes creemos en la construcción de sociedades donde la Paz, el respeto a los Derechos Humanos y la convivencia pueden ser una realidad para todas.
Somos más quienes creemos que otro mundo es posible. Somos más quienes apostamos por la escucha, por la cooperación y por una sociedad basada en la igualdad de oportunidades, la equidad, la justicia y el respeto a la diversidad.
Vivimos tiempos marcados por conflictos violentos y una creciente polarización social. Los discursos de odio y la deshumanización de las personas en situación de mayor vulnerabilidad, de quienes sufren las consecuencias de las guerras y diferentes formas de violencia, fracturan nuestras comunidades y ponen en riesgo las democracias y los derechos y libertades que son fundamentales para una convivencia pacífica y democrática. Tiempos en los que hay quienes nos enseñan a odiar al de al lado, distrayéndonos de la posibilidad de comprender que, detrás de muchos de nuestros malestares, hay una realidad mucho más incómoda: vivimos en un mundo cada vez más desigual. Se nos distrae de mirar de frente las injusticias que atraviesan el mundo, enfrentándonos unos a otros y alimentando, así, la polarización social. Cuando se normaliza la intolerancia, los derechos de todas las personas están en riesgo.
Frente a esta realidad insistimos en que lo esencial es proteger a la población civil, respetar el Derecho Internacional Humanitario, los Derechos Humanos y apostar por el diálogo y la diplomacia antes que por las armas. La cultura de Paz exige también prevenir la violencia, ir a sus causas y avanzar hacia la igualdad entre mujeres y hombres, el antirracismo, la solidaridad y el cuidado del planeta.
Abogamos por una cultura de Paz que se construye desde los barrios, las escuelas, las organizaciones sociales y los espacios en los que compartimos nuestras vidas, y que promueve las comunidades que acogen y abrazan la diversidad. Además, la participación de una ciudadanía activa es una responsabilidad colectiva y el motor para fomentar la convivencia y la cohesión social.
Construir Paz implica escucharnos y reconocernos, gestionar y transformar los conflictos mediante el diálogo, combatir la discriminación y defender los derechos humanos en cualquier lugar del mundo.
Implica garantizar los derechos de las mujeres y niñas, especialmente de aquellas en situación de mayor vulnerabilidad y los derechos de las personas migrantes, refugiadas y desplazadas: abrir vías legales y seguras y dejar de criminalizarlas. Acoger con dignidad es un deber jurídico y democrático, no solo un gesto de solidaridad.
Implica que todas y todos tengamos garantizados nuestros derechos y que podamos vivir en sociedades libres de cualquier forma de violencia.
Cuando se erosionan las garantías y libertades de una parte de la población, se debilita el marco que protege a toda ella.
Este 21S, pedimos la Paz y la palabra. La palabra para dialogar, para participar, para expresar nuestras diferencias sin convertirlas en odio y para construir respuestas colectivas a los desafíos que compartimos. Para reclamar, una y otra vez, que sin derechos no habrá paz.
Porque somos más quienes queremos la Paz.
Porque un mundo más pacífico sí es posible.
Y porque la Paz, como sociedad, la construimos entre todas y todos, cada día.
