Las cooperativas agrícolas lideradas por mujeres responden a la inseguridad alimentaria en Níger

Proyecto MPDL en Níger

Movimiento Por la Paz -MPDL-, impulsa el proyecto “empoderamiento de las mujeres a través de un enfoque triple NEXO para promover la resiliencia y la consolidación de la paz en la región de Tahoua, en Níger”, poniendo en el centro a las mujeres en situación de vulnerabilidad de Tahoua a través del apoyo al emprendimiento agrícola. Se trata de un proyecto financiado por la Comunidad de Madrid.

El IPC, siglas en inglés de la "Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria", estima que 1,6 millones de niños y niñas de entre 6 meses y 5 años sufrirán desnutrición aguda en Níger, incluyendo más de 410.000 casos de desnutrición aguda grave. Este índice, encargado de medir en cinco niveles la inseguridad alimentaria en el mundo según el grado de emergencia, estima que más de 7 millones de personas en el país se encuentran entre la fase 2 (situación de estrés alimentario) y la fase 4 (situación de emergencia), lo que supone casi el 26% de la población.

Este escenario se enmarca en una crisis estructural: el país ocupa de forma recurrente los últimos puestos en el Índice de Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, y más del 40% de la población vive por debajo del umbral de pobreza, según datos del Banco Mundial. También, según datos de la ONU, Níger es el segundo país del mundo con mayor desigualdad de género y se estima que la brecha de género es del 62.8%.

Ante este contexto de inseguridad alimentaria y vulnerabilidad crónica, la organización en cooperativas, el cultivo del cacahuete y la diversificación de cultivos se convierten en herramientas estratégicas que contribuyen al fortalecimiento de una vida digna, sostenible y libre de violencia para las mujeres nigerinas, un reto que están liderando desde las aldeas de Tahoua.

En esta región, al oeste del país, la agricultura se ha convertido para muchas mujeres en una oportunidad. El cultivo y tratamiento del cacahuete, un producto fundamental del comercio local, está siendo la herramienta de muchas mujeres rurales nigerinas para transformar sus vidas y enfrentar la pobreza de sus hogares, apoyándose en el impulso que les brindan las cooperativas y el apoyo al emprendimiento rural por parte de organizaciones como MPDL.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el acceso de las mujeres a recursos productivos sigue siendo limitado en África subsahariana, pese a que representan cerca del 50% de la mano de obra agrícola. Iniciativas como este proyecto impulsan cooperativas donde las mujeres no solo trabajan la tierra: gestionan recursos, organizan la producción y toman decisiones conjuntas. Todo ello posiciona a las mujeres dentro de sus comunidades, refuerza su capacidad de decisión en el hogar y contribuye a construir entornos más seguros.

En un país donde las crisis climáticas y la variabilidad de las lluvias afectan directamente a la producción agrícola, diversificar es una estrategia necesaria. Con el objetivo de hacer frente a inseguridad alimentaria y nutricional que se desprende de este escenario de policrisis, el proyecto cofinancia a las cooperativas mediante estudios de viabilidad que identifican terrenos aptos para el cultivo de hortalizas, junto con la donación de semillas. Esta estrategia permite a las familias mejorar su dieta, reducir su dependencia de un único cultivo y generar excedentes que pueden destinarse a la venta.

Del cultivo a la detección de violencias

Cultivar, trabajar y organizar la venta de productos agrícolas a través de cooperativas lideradas por mujeres permite además construir redes de apoyo, espacios de trabajo con la comunidad y reforzar o crear nuevas figuras de liderazgo femenino.

La intervención se completa con acciones de protección frente a la violencia de género. En el marco de este proyecto, se han creado 12 Observatorios Comunitarios de Violencia de Género (OVBG), integrados por figuras clave de cada aldea: el jefe tradicional, el imán, representantes de mujeres y jóvenes, y lideresas comunitarias. Esta composición garantiza tanto la legitimidad social como la capacidad de intervención.

Estos grupos desempeñan un papel central en la vida comunitaria. Entre sus funciones se encuentran la sensibilización para prevenir la violencia, así como la recogida y resolución de denuncias. Su presencia en estos OVBG no solo facilita la identificación de casos, sino que también contribuye a romper el silencio que históricamente ha rodeado a estas situaciones.

El triple nexo como herramienta de transformación desde lo local

El proyecto, impulsado por Movimiento por la Paz con el apoyo de la Comunidad de Madrid, adopta un enfoque integral que conecta desarrollo económico, seguridad alimentaria y cohesión social, poniendo en el centro a las comunidades de la región de Tahoua para impulsar su liderazgo y contribuir a un nuevo futuro en el que ellas tomen las decisiones.

Este enfoque integrador es posible gracias a la aplicación del Triple Nexo, que combina la acción humanitaria inmediata, el desarrollo sostenible y la construcción de paz para afrontar de manera holística las crisis prolongadas. La coordinación de estas tres áreas de intervención y su adaptación al contexto local permite que en Níger las mujeres accedan a recursos, conocimientos y espacios de decisión para transformar sus propias vidas y el futuro de sus comunidades.