





En momentos donde el ruido del odio y la deshumanización a veces se hacen ensordecedores, es importante recordar que somos más las que queremos vivir en paz. Somos más, muchas más, las que queremos vidas más justas para todas las personas, las que queremos poner la humanidad en el centro.

Esta semana pasada, Movimiento por la Paz -MPDL- celebramos un nuevo encuentro de voluntariado para construir un espacio de reflexión colectiva, donde compartir miradas, experiencias y motivaciones, y situar el compromiso social en el contexto de desigualdad, violencia y exclusión que atraviesa nuestras sociedades.

El 5 de diciembre se celebra el Día Internacional del Voluntariado, una fecha para visibilizar y reconocer el compromiso de personas como tú, que con tu tiempo y tu energía haces posibles tantas iniciativas de solidaridad, convivencia y transformación social.
Desde Movimiento por la Paz queremos que esta semana tan especial sea también un espacio compartido contigo. Por eso te lanzamos un reto muy sencillo y lleno de significado, pensado para poner en valor lo que representa el voluntariado en tu día a día.

La Universidad Complutense de Madrid celebró los días 24 y 25 de noviembre la V Feria de Voluntariado, un espacio impulsado por el Servicio de Orientación Universitaria para acercar a su estudiantado la labor de las entidades sociales y promover la participación juvenil en acciones solidarias.

En esta segunda edición del concurso “A todo color” hemos vuelto a confiar en el poder transformador de las palabras. La literatura se convierte, una vez más, en puente, refugio y herramienta frente a la discriminación, y nos permite hacernos preguntas, despertar empatías e imaginar sociedades más justas, diversas e inclusivas.

El Consorcio de ONG que trabaja en los campamentos de población refugiada saharaui denuncia que la ayuda humanitaria ha descendido en un 40% y hace un llamamiento urgente a la comunidad internacional para movilizar los recursos necesarios ante el grave deterioro de la situación en Tinduf. La insuficiente financiación está teniendo ya consecuencias directas, como altas tasas de desnutrición infantil, y actividades esenciales —como la distribución de agua— no dispondrán de fondos para 2026.
