La coherencia de la comunidad internacional en favor de los DDHH: Afganistán

La coherencia de la comunidad internacional en favor de los DDHH: Afganistán

Veinte años después se vuelve a la casilla de salida, pero con miles de vidas destruidas, y numerosas esperanzas arruinadas, todo este tiempo ¿para qué ha servido? ¿Qué se ha conseguido? Lo que es una realidad es que la actuación de Occidente en Afganistán no ha supuesto la consolidación de este país como una democracia.


La acción del gobierno facilitó la corrupción, las promesas no se cumplieron y una constante presencia de fuerzas extranjeras en la zona, contribuyeron a un caldo de cultivo perfecto para que los talibanes recobraran poder y respaldo social. Todo ello sin olvidar la tremenda brecha entre las zonas rurales y la capital del país.

Es una realidad que Afganistán trató de dejar de ser un estado fallido, pero no lo ha conseguido y la culminación es el control por parte de los talibanes de prácticamente la totalidad del país. Por lo que la comunidad internacional debe asimilar y aprender que para conseguir objetivos tan ambiciosos como es garantizar el cumplimiento de los DDHH es fundamental la intervención de las Organizaciones de la Sociedad Civil-OSC. La Paz, la democracia y los derechos no se establecen sólo con una intervención militar. En la declaración de los ODS, en su Objetivo 16 para lograr la paz, la justicia y la inclusión, se menciona “Es importante que los gobiernos, la sociedad civil y las comunidades trabajen juntos para poner en práctica soluciones duraderas que reduzcan la violencia, hagan justicia, combatan eficazmente la corrupción y garanticen en todo momento la participación inclusiva”.

La actual situación de Afganistán nos plantea dos retos sumamente importantes y sensibles. Por un lado la defensa y protección de los derechos humanos de la población, y en especial de las mujeres. Antes de la vuelta de los talibanes algunos indicadores ya eran demoledores, como por ejemplo, más de la mitad de las mujeres han sufrido violencia machista en el seno de su familia, el 80% es analfabeta y un 75% de niñas sufre matrimonios forzosos, con el nuevo gobierno Talibán la situación empeorará.

Como denuncia la periodista y defensora de derechos humanos Humira Saqib, “Los talibanes han empezado a ir casa por casa buscando a mujeres activistas”. Como en cualquier situación de conflicto quienes más sufren sus consecuencias son las personas civiles que previamente ya estaban sometidas a situaciones extremas (Manifiesto CONGDE).

El segundo gran reto que se nos plantea es la respuesta al importante desplazamiento de personas que van a huir de Afganistán, al sentir que sus vidas corren peligro. Ante esto desde la comunidad internacional y especialmente la UE tienen que trabajar para garantizar un proceso de protección que permita dar una inmediata respuesta humanitaria a la situación. Esta respuesta debe estar basada en los derechos humanos creando si fuera necesarios nuevos instrumentos, incluidos políticos, que sean más eficaces para asegurar una solución conjunta y global a la emergencia humanitaria.

Por todo ello, desde el Movimiento por la Paz hacemos un llamamiento a todos los gobiernos, instituciones, organizaciones, así como a todas las personas, para que desde la comunidad internacional se pueda dar una respuesta adecuada a esta grave crisis humanitaria y para que en el medio y largo plazo se trabaje en la construcción de una verdadera Cultura de Paz. Solo de esta manera podremos aspirar a vivir en un mundo donde se asegure el respeto de los Derechos Humanos, la justicia social y la igualdad de oportunidades.