Museos para la paz: para que la memoria no se pierda

Museos para la paz: para que la memoria no se pierda

Con este boletín queremos presentar una iniciativa para la memoria histórica que surge en el Caribe colombiano, región en la que el conflicto colombiano adquirió mayor virulencia a principios de la pasada década: El Museo Itinerante de la Memoria de los Montes de María (MIM).


¿Qué tienen en común los montes Intxortas, situados en la muga entre Gipuzkoa y Bizkaia, y los Montes de María en el Caribe colombiano? En principio nada, y sin embargo, nos encontramos con dos iniciativas museísticas que buscan recuperar la memoria histórica y homenajear a las víctimas de dos conflictos armados alejados en el tiempo, duración, impactos y en causas, pero con elementos comunes en términos de las violaciones de derechos humanos, dolor y horror por parte de las personas caídas y sobrevivientes a la guerra.

Con este boletín queremos presentar una iniciativa para la memoria histórica que surge en el Caribe colombiano, región en la que el conflicto colombiano adquirió mayor virulencia a principios de la pasada década: el Museo Itinerante de la Memoria de los Montes de María (MIM). Esta original apuesta liderada por el Colectivo de Comunicaciones de los Montes de María (CCMM) y construida colectivamente desde las comunidades de esta sub-región, se inauguró en octubre del 2014 en Colombia y en febrero del 2015 en Barcelona y Madrid y busca contribuir a la reparación simbólica de las víctimas, es una plataforma comunicativa para promover, visibilizar y dinamizar la reclamación de las víctimas a la tierra, a la palabra, a la memoria, a la acción colectiva y la reparación simbólica, así como para derrotar el olvido y propiciar una reflexión crítica sobre los hechos de violencia ocurridos en la región. El MIM busca resaltar distintas estrategias comunitarias de superación de la violencia, así como fortalecer mecanismos sociales de no repetición.

Esta plataforma de reparación simbólica que asegura su itinerancia teniendo como paredes del museo una carpa gigante con forma de “Mochuelo”, ave típica de la región y oda a la libertad, no se entiende sin conocer a Soraya Bayuelo, coordinadora del CCMM y mujer soñadora de altos vuelos.

Asimismo “El mochuelo”, como le llaman cariñosamente sus creadoras no se entendería sin todo el respaldo y trabajo comunitario realizado por los Centros de Producción y de la Memoria (1) constituidos durante la última década en el territorio por el Colectivo de Comunicaciones en asocio con Movimiento Por la Paz en el marco de dos convenios AECID (10-CO1-054) que han contado además con el apoyo financiero de otras entidades, como ahora el Ayuntamiento de Barcelona, la Agencia Catalana de Cooperación o Ibermuseos.

Los Centros de Producción y Memoria o “Los Colectivos de Narradores y Narradoras de la Memoria” son una estrategia de pedagogía desplegada en el territorio con el propósito de fomentar prácticas de memoria, organización e identidad entre las comunidades a través de herramientas de la comunicación para el cambio social, la investigación  y la producción y realización audiovisual. Ver información en  http://montemariaaudiovisual.wordpress.com/

Por eso se incluye aquí una entrevista a una de sus integrantes quien retrata de primera mano cómo fue la construcción del museo desde su participación y qué esperan que transforme este “mochuelo” con su vuelo.

Por su parte, Josuren Murgizu, director del Centro Vasco de Interpretación de la Memoria Histórica, nos relata de manera sintética y precisa cómo surge este centro, cómo se estructura y de qué manera aporta a la recuperación de la memoria histórica.

Ambos museos combinan metodologías novedosas que van desde líneas de tiempo hasta producciones audiovisuales y cuentan con un espacio que rinde culto a las víctimas y personas desaparecidas: “todos los nombres, todos los rostros“, en el Centro Vasco de Interpretación de la Memoria Histórica, y “un árbol de la vida” como pieza central de homenaje a los ausentes en el MIM. Si bien ambas propuestas trascienden el elemento militar, el museo colombiano se centra más en la recuperación de la identidad cultural y la producción comunitaria, dando menos espacio a los víctimarios y a los elementos de los combatientes y la guerra; por su parte el “Centro Vasco de Interpretación de la Memoria Histórica incluye dos apartados específicos que recuperan  parte de las fortificaciones, lugares y objetos más emblemáticos donde se desarrollaron las principales batallas que marcaron esos días.

Con este boletín les invitamos a indagar más sobre estas propuestas, sus elementos aglutinadores y diferenciadores, así como a trabajar para evitar que hechos de este tipo se puedan repetir: que la memoria no se pierda, que los rostros no se borren, que la paz se teja cada día de manera que no se necesiten más iniciativas de este tipo.